
CARTA PÚBLICA
Señor Ricardo de los Santos
Presidente del Senado de la República Dominicana
Señor senador:
Sus recientes declaraciones en defensa de la explotación minera en San Juan, bajo el argumento del “desarrollo”, obligan a una respuesta firme desde la realidad que viven las comunidades.
Le planteo una exigencia concreta: enumere diez (10) resultados reales, tangibles y medibles de desarrollo que la actividad minera ha generado en la provincia Sánchez Ramírez, particularmente en Cotuí. No discursos, no promesas, no proyecciones: hechos.
Cotuí, una de las ciudades más antiguas del país, no refleja el supuesto progreso que usted defiende. A pesar de contar con una de las presas más importantes del territorio nacional, amplios sectores carecen de acceso a agua potable. Más grave aún, las fuentes hídricas incluyendo esa misma presa enfrentan problemas de contaminación, al igual que ríos y arroyos de la zona.
¿Dónde está el desarrollo?
La agricultura, sustento histórico de esa tierra, también ha sido impactada negativamente. Mientras tanto, la explotación minera continúa favoreciendo de manera desproporcionada a la empresa Barrick Gold, dejando a su paso costos ambientales y sociales que recaen sobre la población.
Usted, desde su posición de poder económico, puede no percibir estas consecuencias en carne propia. Pero la mayoría de los ciudadanos sí las enfrenta diariamente: en la calidad del agua que consumen, en la tierra que trabajan y en su salud.
No se puede hablar de desarrollo cuando lo que se compromete es la vida.
El agua tiene más valor que el oro, señor senador. Y no se trata de una consigna retórica, sino de una realidad inminente en un mundo donde los recursos hídricos serán eje de los conflictos futuros. Apostar por modelos extractivos que deterioran este recurso es una irresponsabilidad histórica.
El rol de un senador de la República no es servir a intereses particulares ni justificar esquemas que profundizan desigualdades. Su deber es defender el bienestar colectivo y garantizar un futuro sostenible para todos los dominicanos.
El país no necesita más discursos. Necesita responsabilidad, coherencia y respuestas.
Atentamente,
Fredery Virgilio Burgos Sánchez
Politólogo



